Cuando una persona incluso es capaz de alterar el contenido del relato onírico se dice que experimenta sueños lúcidos. Recientemente, científicos del instituto alemán Max Planck pidieron a personas capaces de experimentarlos que apretaran los puños en la vida real, primero, y dormidos, después, mientras observaban sus cerebros con un escáner. De esta manera comprobaron que la actividad neuronal era exactamente la misma en ambos casos. "Soñar no es igual que ver una película en el cine de forma pasiva, sino que implica mucho trabajo cerebral", concluía Michael Czisch, uno de los investigadores.
Por otra parte, para experimentar sueños lúcidos, no hay nada mejor darle a la consola, según demostraba hace poco Jayne Gackenbach , psicóloga de la Universidad Grant MacEwan (Canadá). Los gamers no solo los experimentan con mayor frecuencia, sino que también suelen enfrentarse mejor a sus pesadillas. Gackenbach sugiere que los videojuegos podrían tener interesantes aplicaciones terapéuticas, especialmente en los casos de síndrome postraumático.
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